Uno de los estudios diagnósticos más eficientes para la detección oportuna del cáncer de mama, es sin lugar a duda la mastografía.

Este procedimiento para la detección de cáncer de mama, se lleva a cabo a través de un sofisticado aparato médico llamado mastógrafo, con el cual, a través de alta radiación, es capaz de producir una serie de placas de Rayos X, con tomas de los senos.

Al obtener estas placas, el médico radiólogo podrá realizar una valoración confiable, sobre la o las anormalidades que pudieran presentarse en alguno de los senos.

Entre las principales afectaciones que pueden ser diagnosticadas con la mastografía, destacan:

-Formaciones anormales en el seno
-Posibles secreciones del pezón
-Nódulos menores a un centímetro, imposibles de detectar con la autoexploración de mamas
-Nacimiento de quistes y tumores
-Cambios inusuales en el seno
-Enfermedades cancerosas y no cancerosas

La mastografía es una prueba diagnóstica, recomendada para mujeres de 40 años en adelante, pero puede realizarse, si antes de esta edad, se llegaran a advertir anormalidades o malestares en los senos.

Recuerda que la detección temprana del cáncer de seno, aumenta las posibilidades de salvar vidas.