Los tumores son aquellas alteraciones que se llegan a presentar en los tejidos corporales y se manifiestan a través de un crecimiento anormal, el cual provoca presión y afecciones en donde se originan, con la posibilidad de llegar a dañar órganos vecinos, en caso de no atenderse a tiempo.

 

Al respecto, la oncología determina que no todos los tumores son iguales; pues se pueden agrupar en dos grandes categorías:

 

Tumores Benignos

 

Este tipo de tumor posee características favorables tanto para el paciente como para su tratamiento:

 

-Presenta un crecimiento controlado

-Aumento de tamaño limitado

-Pocos o nulos efectos destructivos sobre las células

-Suelen no dañar a otros órganos y tejidos

-Una vez extirpado o tratado, desaparecen por completo.

 

Tumores Malignos

 

Ante la presencia de un tumor maligno, deben tomarse oportunamente las medidas oncológicas pertinentes, dada su agresividad:

 

-Son engañosos, ya que pueden crecer lenta o rápidamente

-Poseen cualidades destructivas en tejidos y células

-A diferencia de los benignos, se presenta la metástasis o invasión hacia otros órganos

-Su aumento se da de forma descontrolada

-Deben tratarse inmediatamente para evitar daños mayores o consecuencias fatales.

 

Para determinar de qué tipo de tumor se trata, se debe hacer a través de un médico oncólogo especializado en tumores, quien realizará los estudios adecuados con los cuales podrá proporcionar un diagnóstico certero, para saber si se trata de un tumor maligno o uno benigno y la manera en cómo habrá de tratarse.

 

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